Nunca puedo faltar a la cita de una película de Shinobu Yaguchi y no es que sea un director que haga muchas películas, ya que su última fue Happy Flight con Haruka Ayase en 2008 pero ya tenía otras dos grandes películas del género de la comedia muy entretenidas, como pueda ser Waterboys (2001) o Swing Girls (2004)

Robo-G es otra de esas películas del autor en el que nos muestra algo cotidiano mezclándolo con la robótica y creando una película que me ha gustado, aunque no tanto como las dos nombradas anteriormente y sin haber mencionado que aún me queda por ver algunas suyas, como Parco Fiction.

Historia

El director de una compañía de electrodomésticos, la Kimura Electrical Company, decide que es hora de dar un paso adelante y fabricar un robot, para ello pone al mando a tres de sus mejores hombres de distintos departamentos de la compañía, uno del de aires acondicionados, otro del de lavadoras y el último de paquetería.

Así que con piezas de diferentes electrodomésticos consiguen construir un robot, el Shiokaze, es entonces cuando aparece su jefe y les encarga la difícil tarea de hacerlo caminar, así que en poco tiempo tendrán que cumplor las ordenes de su jefe para poder presentarlo a la Robot Expo, una exposición de robots la cual, según cree el señor Kimura, les dará fama con que pueda andar mientras esté delante de las cámaras de televisión.

Desesperados por la petición de su jefe, y sin darse cuenta, un café cae sobre el teclado que controla a Shiokaze, y ante la sorpresa de los tres, se levanta y comienza a andar, muchos más pasos de los que normalmente han conseguido dar, hasta que llega a la ventana… y se precipita por ella destruyéndose al caer al suelo.

El señor Suzuki es un jubilado que disfruta haciendo obras de teatro con sus compañeros de la tercera edad, pero en su última representación ha sufrido una pequeña lesión de espalda. Su hija le dice que a pesar de que esté jubilado tiene que buscarse un trabajo o alguna afición para no aburrirse.

Es entonces cuando ve un anuncio en el que piden a una persona con determinadas medidas para una representación utilizando un disfraz de robot. Suzuki va a la prueba y aunque en un principio no es elegido acaban llamándolo por problemas con el primer candidato.

Todo está preparado, Hiroki, Shinya y Koji han conseguido engañar a alguien para que se ponga las piezas de su robot y así hacerlo pasar por el New Shiokaze, por otro lado Suzuki piensa que va a representar una obra disfrazado de robot.

Pero cuando el New Shiokaze consigue salvar a una fanática de robótica de ser aplastada en la expo, el robot consigue un gran éxito y tendrán que convencer a Suzuki para que vuelva a ponerse el traje metálico.

Opinión

Como siempre que veo una película de este director, me ha encantado. En un principio pensaba que sería una película de ciencia ficción al ver el robot que salía en la portada, pero cuando sigues viendo y ves todo lo que pasa ves que es una película como las de siempre del autor, una comedia de la vida cotidiana, algo que nos va bien para ver cosas de Japón.

Parece ser que el actor que hace de Suzuki-san es bastante conocido en Japón, su nombre es Mickey Curtis, aunque su verdadero nombre es Brian Kachisu y el nombre utilizado en esta película es Shinjirō Igarashi. El actor también tiene una tienda de motos en Tokyo, Meguro y era cantante con el grupo “Mickey Curtis & Samurai“, prueba de ello es la canción del final de la película que la canta con el primer seudónimo y que es una canción bastante conocida, Mister Roboto de Styx.