Me resistía a ver esta película a pesar de que Óscar me la había recomendado hace tiempo.

Tomoko es una chica que ha de asistir a clases de repaso durante el verano y junto a sus compañeras de clase, siempre hacen lo posible para intentar saltarse las clases.

Cuando la banda de música del instituto va a animar al equipo de baseball a una ciudad cercana, el chico de catering llega tarde y no se llevan el almuerzo.

Es entonces cuando Tomoko tiene una brillante idea y decide convencer a su profesor de matématicas para ser ellas las que lleven la comida.

Como no tienen transporte, deciden coger un tren. Durante el trayecto, Tomoko abre uno de los bento y decide probarlo, por lo que las otras van comiendo del mismo.

Cuando llegan a la parada, se han quedado dormidas y no pueden bajar del tren, por lo que han de bajar en la siguiente parada para coger uno de vuelta. Pero ese tren tardará 1 hora en llegar, por lo que deciden ir caminando bajo el insoportable calor del verano.

Por fin llegan al estadio y reparten los bentos, pero Nakamura se queda sin el suyo.

Al volver a sus casas, se enteran por las noticias de que toda la banda de música está hospitalizada por comer comida en mal estado, por lo que Nakamura sabiendo que las chicas se han comido un bento, llega a la conclusión de que la comida se ha estropeado por el calor. Al ver que ellas no están enfermas, decide chantajearlas para que sustituyan a los miembros de la banda. Tomoko ve una buena oportunidad de escaquearse de las pesadas clases del profesor de mates y convence a las otras.

A parte de ellas, se unen dos chicas de una banda heavy con un bajo y una guitarra ya que se han quedado sin banda y necesitan un lugar donde tocar, además de Sekiguchi, una timida chica con gafas que sabe tocar la flauta. Nakamura hará lo posible para convertirlas en una banda de Jazz, ya que son pocas para ser una banda de música, a pesar de que estas en un principio no muestran ningún interés.

Cuando por fin consigue que las chicas sepan tocar un poco, la verdadera banda de música se ha recuperado y han vuelto, por lo que ellas han de dejar la clase de música y los instrumentos.

Pasado el verano, todas anhelan tocar y Tomoko es la primera que se comprará un viejo saxo (vendiendo el ordenador que le compró su abuela y la PS2 de su hermana pequeña) para poder continuar tocando, pronto se le unen Nakamura y el resto de chicas.

Una película muy divertida y con muchas situaciones cómicas. La banda sonora una maravilla en forma de Jazz y con una canción al final de la película que gustará a los amantes de los videojuegos (más que nada a los de SEGA en la época de la Dream Cast)