Ayer hice algo más difícil que jugar al The Last Of Us, y fue hacer una pizza desde cero, incluida la masa, una experiencia bastante asquerosa si no sabes echar la cantidad de harina y agua adecuada, pero que cuando le pillas el truquillo y si te queda bien acabas disfrutándola, aunque como siempre se tarda menos en comer que en hacerla, demasiado faena.

Al final lo que me hice fue una pizza barbacoa con queso, chorizo y aceitunas negras y hay que decir que quedó de muerte, pero que repita para hacerla otro día es otra historia… No hice fotos de todo el proceso porque en más de un momento tenía las manos muy pegajosas de la masa.

Ingredientes

Para la masa:

  • Agua
  • Harina
  • Sal
  • Aceite de Oliva
  • Levadura

Para la Pizza:

  • Queso Azul
  • Queso Havarti
  • Queso Rayado en Polvo
  • Chorizo
  • Aceitunas Negras
  • Salsa Barbacoa
  • Salsa Boloñesa
  • Orégano

 

La Masa

Para llegar a lo que veis ahí arriba es un largo y doloroso proceso en el que estuve a punto de tirar la toalla y tirarlo todo a la basura, y es que si te lían en todas partes con la cantidad a utilizar con gramos y demás mierdas acabas pillando un mareo y utilizando las cantidades innecesarias, porque… ¿Cómo coño me pongo yo a pesar los ingredientes? ¿Y el agua?

Así que lo que hice fue echar la harina (lo que me vino en gana) en un bol, añadirle un sobre de levadura, la sal al gusto y lo mezcle, después le añadí una cucharada sopera de aceite de oliva y un vaso normal de agua, y empecé a darle vueltas con un tenedor. Eso parecía una masa viscosa igual que Slime de los Cazafantasmas, nada que ver con las imágenes y vídeos que estaba viendo en el que era una masa consistente y cada vez más dura… no pasaba nada, tenía más harina, así que le fui añadiendo, y eso mejoraba por momentos, pero le añadí más, y más, y más… al final cuando pensé que ya estaba la saque del bol y la puse en el mármol de la cocina para amasarla, poniendo primero un poco de harina debajo.

Eso era asqueroso, así tal cual, todo pegajoso que se te metía entre los dedos y no te dejaba hacer nada, no se dejaba amasar la maldita… así que fui añadiéndole más y más harina, mojándome las manos de vez en cuando para que no se pegase (error, volvía a empeorar y a necesitar más harina)… la traía hacía mi con las yemas de los dedos y la aplastaba con la base de la palma de la mano hacía adelante… pero llego un momento, en el que apenas me quedaba más harina, en el que empezó a formarse una bola que ya no estaba pegajosa y que se iba llevando por delante los restos de masa y de harina que había en el mármol, dejándolo más limpio que una patena (o casi). Una cosa está clara, si te queda muy blanda y viscosa, échale harina, si queda dura, échale agua.

Con la bola de masa ya hecha, la puse en un plato y la dejé reposar durante una hora…

Una hora más tarde…

Ya había pasado la hora necesaria para que la masa reposase, y ya iba siendo hora de ponernos al lio con el paso final, darle forma y decorarla. Así que volví a enguarrar el mármol con harina para que no se pegase y con un palo de esos de madera para amasar, a aplastarla y a darle su forma redondeada tan conocida. Pero supongo que no estaría todo lo dura que era necesario, por que se partía cuando la levantaba del mármol por lo que tuve que repetir el proceso en la bandeja del horno, en la que había puesto papel de aluminio.

En alguna de las páginas que había visitado leí que en este paso se puede meter al horno un rato para tener la masa mejor y después proceder a decorarla, así que, tal y como recomendaban para que no se hinchase, la pinché de arriba a abajo con un tenedor y la metí un rato al horno.

Y ya la tenía lista para decorar, y la verdad es que empezaba a tener buena pinta, perece mentira que eso horas antes fuese una masa viscosa… así que nada, empecé a agregarle los ingredientes que había comprado. Compré salsa boloñesa porque me convencía más que el tomate frito o triturado y la verdad es que le dió un buen toque al sabor, así que le eché un poco y lo esparcí por la base de arriba a abajo.

Lo siguiente fue añadirle el queso Havarti por toda la base no dejando ningún hueco (os lo recomiendo, muy rico para sandwich y también para la pizza)

Quedaba menos, ya empezaba a parecer una pizza hecha y derecha, así que seguí con la decoración y le añadí las olivas negras cortadas a trozos y el chorizo, también cortado, entremedias le añadí el queso azul para darle un toque de sabor algo más fuertecito.

Lo último ya fue echarle de arriba a abajo y de izquierda y derecha la salsa barbacoa para darle ese sabor tan característico de esta salsa, le añadí el queso rayado por encima y después el orégano. Y con eso ya tenía la pizza lista para entrar en el horno, el cual ya estaba calentando el ambiente desde hacía rato, y os aseguro que eso era peor que una sauna.

Tras unos minutos vi que ya estaba doradita y hecha, así que la saqué del horno y la despegué como pude del papel de aluminio, que casi que tuve que hacer palanca para poder despegarla y eso me paso por no echar un poco de aceite, pero al final quedo bastante rica, el problema es que tarde 2 horas y media en hacerla y poco más de 10 minutos en comérmela…