Parece ser que Goro Miyazaki, hijo del reconocido director del estudio Ghibli, Hayao Miyazaki, por fin ha tenido la bendición de su padre para continuar realizando películas para el estudio después de Gedo Senki o Cuentos de Terramar y que a mi me pareció floja para ser de este estudio.

La película transcurre en el año 1963 tras la Guerra de Corea y está basada en un shojo manga de Tetsurō Sayama y Chizuru Takahashi de 1980, así que no se si es una buena adaptación o no ya que, aunque el manga se esté reeditando de nuevo gracias a la película, no ha salido por aquí. Lo que si se seguro es que me ha gustado y a mi me ha recordado a ese tipo de películas del estudio que se alejan de la fantasía, como puede ser Puedo Escuchar el Mar (Umi Wa Kikoeru) o Recuerdos del Ayer (Omoide Poro Poro).

Historia

Es el año 1963 y en una casa de huéspedes construido en un antiguo hospital en la llamado Mansión Coquelicot, vive Umi Matsuzaki junto a su abuela Hana, sus dos hermanos pequeños, Riku y Sora, además de dos inquilinas, la doctora Miki Hokuto y una pintora llamada Sachiko Hirokokouji.

Cada mañana al levantarse Umi hace las tareas domésticas, le pone flores al retrato de su fallecido padre, sube unas banderas en su jardín y prepara el desayuno para todos los habitantes de la casa. Ese día al llegar a clase le muestran el periódico del instituto en el que hacen una referencia a la chica que iza las banderas en lo alto de la colina.

A la hora de comer, un grupo de chicos del edificio donde están situados los clubs del instituto protestan para que no lo derriben para construir un nuevo edificio, para protestar Shun Kazama, el presidente del club de periodismo salta desde una de las ventanas del instituto hasta la piscina, algo que hace que se haga famoso entre las chicas por su valentía. Sora compra una de sus fotos en pleno salto del chico pidiéndole a su hermana Umi que la acompañe al para conseguir el autógrafo de Shun al club de periodismo. Al entrar al edificio ve que está todo muy sucio, lleno de polvo y en muy mal estado de conservación.

Cuando estén en club de periodismo, le piden a Umi que les ayude con un texto para el periódico y tras esto ella le comentará a Shun que si no quieren que el edificio sea derruido deberían por lo menos limpiarlo y reformarlo.

Los dos empezarán a sentirse atraídos el uno por el otro, pero en una comida con los inquilinos de la casa en la que invitan a los chicos, cuando Umi le enseña una foto a Shun de su padre, esté empezará a distanciarse de la chica.

Opinión

Antes de empezar a ver la película estaba convencido de que era de Hayao Miyazaki y no de su hijo Goro, no me acordaba que la del padre se estrenará este año además de otra de Isao Takahata. En cuanto he visto el nombre de Goro en pantalla una gota de sudor ha empezado a recorrerme la mejilla al recordar lo poco que me gustó Cuentos de Terramar.

Pero poco a poco los miedos se han ido convirtiendo en alegrías, si bien no es una película típica de Ghibli con elementos sobrenaturales, tenemos una película cotidiana al cien por cien, cosa que ya he dicho al principio de la entrada y que a mi me ha encantado, no se si porque me encantan todas las películas del estudio, si porque el guión es de Hayao Miyazaki o por si ya puedo estar tranquilo de que Goro cogerá bien el relevo de su padre, la cuestión es que sí, que ha estado bastante bien.

Lo mejor de todo es que todo está realizado manualmente y no hay tiempo de aburrirse ya que si no estamos atentos a la historia también podremos deleitarnos con los excelentes escenarios del Japón de 1963 en el cual, cuando sale Tokyo podremos ver carteles anunciando las Olimpiadas de 1964. Muchos detalles en el escenarios con elementos decorativos, vehículos, y carteles, con incluso uno en el que sale el logo de Coke de la conocida bebida.

Ya sabéis que desde Ponyo el maestro Joe Hisaishi no participó en Arrietty, banda sonora que compuso una chica francesa llamada Cécile Corbel y que a mi personalmente no me gustó. En esta ocasión la música corre a cargo de Satoshi Takebe y yo por lo menos no he echado en falta a Hishaishi con temas que quedan bastante bien y una canción del final muy del estilo de las películas del estudio.

Durante la película los estudiantes cantarán una canción llamada Shiroi Hana no Saku Koro (El Florecimiento de las Flores Blancas) que fue creada por Atsuro Okamoto, que aunque no se la fecha, es bastante antigua y que te pondrá los pelos de punta.