Después de una impresionante primera entrega por parte de Visceral Games, era de esperar que Electronic Arts aprovechara esta nueva gallina de oro y sacase una continuación de aquel juego que nos sorprendió a muchos y que sin duda fue, y sigue siendo, el mejor Survival Horror de la presente generación.

Pues bien, desde finales del mes de enero del presente año por fin tenemos a nuestra disposición la tan esperada segunda parte de Dead Space. Vuelve Isaac Clarke, vuelve la Uniología y vuelven los necromorfos. ¿Superan a la primera aventura del ingeniero? Mi respuesta es: No.

Ya os dije cuando lo compré la gran decepción que había supuesto la tan famosa Cortadora de Plasma que podíamos conseguir con la Edición Coleccionista y ahora me toca hablar de los defectos y de las virtudes de esta segunda entrega.

Historia

Tres años después de que Isaac Clarke sobreviviese a su aventura en el USG Ishimura y huyese de Aegis VII, el ingeniero despierta en una institución mental en la colonia espacial Titan , la cual está situada en la luna de Saturno del mismo nombre.

Durante esos tres años que han pasado en los que aparentemente ha permanecido inconsciente, Hans Tiedemann, director de operaciones de Titan, con ayuda de sus científicos han conseguido extraer información de la memoria de Isaac y de otras personas para construir una nueva Efigie.

Pero después de que el doctor haga una sesión con Isaac y en la cual vemos que aún sigue sufriendo alucinaciones con su difunta esposa, Nicole la cual murió a bordo del USG Ishimura. Pero su entrevista con el doctor también se la está imaginando y pronto veremos como es despertado por Franco, el cual intenta ayudarlo a escapar antes de morir a manos de un necromorfo.

Así que, con las manos atadas por la camisa de fuerza, Isaac debe huír del manicomio esquivando a todos los pacientes convertidos en esos horribles monstruos.

Pronto dará con otro sujeto del experimento que lo liberará de sus ataduras y acto seguido una chica llamada Daina se pondrá en contacto con él y estará dispuesta a guiar a Isaac para que huya de la colonia.

Gráficos

Gráficamente el juego es algo superior a Dead Space, aunque la primera escena de la primera parte ya quitaba el hipo con la aparición del Ishimura. La mejora gráfica donde más se nota es en los efectos de luz y en algunas texturas mientras que otras están al mismo nivel. Donde más se ha mejorado ha sido en los efectos de luz (me encanta ese haz que sale del casco de Isaac Clarke o los efectos de las distintas armas)

Las estancias del nuevo escenario son más amplias que las del Ishimura y cuentan con mucho nivel de detalle en cada uno de sus rincones mostrándonos una colonia que bien podría ser real dentro de 500 años.

Las vistas que tenemos desde los distintos ventanales o al salir al exterior de Titan también hay que tenerlos en cuenta, con los rayos del Sol por detrás de Saturno o la inmensidad de la colonia.

Otras de las cosas que han mejorado, y bastante, son las diferentes muertes de Isaac a manos de los enemigos o aplastado por compuertas al cerrarse y que estoy seguro que harán las delicias a los amantes del gore.

Sonido

¡Por fin podremos escuchar hablar a Isaac Clarke!

El doblaje del juego está bastante bien, aunque la voz de Isaac Clarke la veo demasiado tranquila y la de Nicole es la misma que la de Alice de Alan Wake, voz que personalmente no me acaba de gustar.

Sonidos ambientales, lloros de bebes, golpes, tuberías explotando, objetos cayéndose, disparos de las distintas armas y los sonidos de los diferentes necromorfos hacen que nos metamos de lleno en la aventura.

El sonido que más me ha gustado es en los momentos en los que entras a una sala sin aire. Si, vale, cuando se está en el vacío hay silencio absoluto, pero en ese momento el sonido de los propulsores del traje de Isaac es una maravilla.

Además de eso, una excepcional Banda Sonora nos acompañará en todo momento para intentar ponernos los pelos de punta. Banda Sonora que podéis escuchar si os habéis hecho con la Edición Coleccionista.

Jugabilidad

La jugabilidad seguirá intacta respecto al primer juego y es que mutilar a los necromorfos con cualquiera de nuestras armas será un auténtico gustazo, y no digamos ya el pisotearlos para acabar de rematarlos.

Tendremos nuevos tipos de enemigos en los que tendremos que utilizar distintas estrategias para poder vencerlos, aunque desgraciadamente todo se limitará a utilizar la Cortadora de Plasma, el arma principal del protagonista y que deja a la altura del betún a cualquiera de las otras armas, en teoría, superiores a esta. Uno de los nuevos enemigos que más me han gustado son las Acechadoras, enemigos que se ocultarán durante un tiempo para después abalanzarse contra nosotros con una fuerte embestida (aunque su IA no da para mucho y te atacarán de una en una y de frente).

En esta segunda parte se ha aumentado el control sobre el personaje en los escenarios con Gravedad Cero y ya no nos limitaremos a apuntar hacia el lugar donde queramos ir y llegar de un salto. Ahora cualquiera de los trajes que podemos equiparnos durante la aventura contará con unos pequeños propulsores que nos permitirán movernos libremente por el escenario.

Es en estas zonas sin gravedad donde más he sentido la tensión en esta segunda parte, aunque solo cuando te encuentras con enemigos. Y es que cuando estás desorientado y no sabes donde tienes el suelo, es difícil ver de donde te vienen los ataques enemigos. Es una lástima que no hayan aprovechado estás zonas para hacer más combates contra enemigos, o porque no, contra algún jefe.

En algunas partes del juego tendremos que acceder a zonas alejadas esquivando distintos objetos que irán hacia nosotros y que acabarán con nuestra vida si nos estrellamos contra ellos.

Empecemos con lo que no me ha gustado en el apartado de la jugabilidad, cosas con las que contaba su primera parte y que desgraciadamente se han eliminado en esta nueva entrega. Lo entendería si fuese lo peor de Dead Space, pero siendo lo que hizo que me gustase lo veo un gran error.

Arriba he mencionado una palabra que parece una palabra tabú en este juego, y esa es “jefe“. ¿Porqué es una palabra tabú? Bueno, exactamente por eso, porque no encontraremos ningún jefe en toda nuestra aventura por Titan, a excepción del enemigo final. Digamos que los enemigos que más difícil nos lo pondrán serán los Brutos, enemigos que ya salían en la primera entrega o cuando tengamos que mantener una posición aguantando a hordas y hordas de enemigos hasta que consigamos pasar a la siguiente estancia o los eliminemos a todos.

Anteriormente también he comentado la amplitud de las distintas estancias de la colonia, nada que ver con los estrechos pasillos del USG Ishimura o, porque no, del USG Valor. En el anterior juego lo que hacia que fuese un buen juego de terror era exactamente eso, ir por estrechos pasillos y no saber lo que podías encontrarte al torcer una esquina, no saber que por el respiradero que dejabas atrás podía salir un necromorfo, todo eso se ha perdido, la esencia de lo que fue Dead Space se ha perdido. Para que me entendáis, es como si Alien, El Octavo Pasajero se hubiese desarrollado en exteriores, ya no sería una película de terror.

Eso sí, es una colonia civil y no una nave preparada para aguantar cualquier impacto, por lo que cualquier ataque que realicemos sobre alguno de los grandes ventanales de Titan pueden acabar con Isaac en el espacio o partido en dos al cerrarse las compuertas de despresurización.

Durante todo el juego me preguntaba si era culpa mía, si es que ya soportaba más los juegos de terror, duda que también tuve con los Project Zero, pensando que al haber pasado un tiempo ya no sentiría aquella presión en el pecho y aquellos escalofríos recorriéndome la espalda. Duda que desaparece cuando en un momento del juego abandonas Titan y accedes a una localización con pasillos estrechos y techos bajos. No, no estoy curado de espanto: Titan no da miedo, el Ishimura sí que lo daba.

En cuanto al multijugador, poco puedo decir ya que he jugado menos de diez partidas, aunque todas se han limitado a lo mismo, pero con diferente presentación. Cuatro humanos contra Cuatro necromorfos, todos controlados por jugadores. Las criaturas son tan frágiles como en la aventura principal, así que según que necromorfo elijas resistirás más o menos ataques de las armas de plasma de los jugadores.

Todas las misiones tienen el mismo patrón: los humanos tienen que realizar una tarea, armar una bomba para acabar con un nido de necromorfos, escapar del Ishimura… los jugadores que controlen a los necromorfos tendrán que evitarlo entorpeciéndoles la tarea.

Serán dos rondas: En la primera cuatro serán humanos y cuatro necromorfos, al acabar la ronda se invertirán los papeles y al finalizar todo se nos dará una puntuación con la que podremos subir de nivel y desbloquear nuevos trajes, armamento o habilidades.

Opinión

Con esta segunda parte Visceral Games podría haber superado a su mejor juego pero no lo ha hecho. Tenían buenas ideas para mejorarlo y en lo que se propusieron mejorarlo lo consiguieron. El control de cuando estás en gravedad cero es una pasada y está muy bien implementado en la saga, pero por desgracia la eliminación de los jefes, los cuales aportaban mucho, tanto a Dead Space, como a cualquier Survival Horror que se precie, le restan puntos.

En cuanto a variedad de situaciones y localizaciones sigue ganando la primera entrega, una entrega que no era tan lineal como esta segunda parte. Si, es cierto, una colonia es muchísimo más grande que una nave, así que no es necesario revisitar algunos lugares y se puede hacer un juego en el que siempre veamos una localización nueva. Aunque sinceramente, prefiero la sala del reactor antes que una Iglesia de la Unilogía.

Lo mismo que le hemos ido achacando a la saga Resident Evil desde su cuarta entrega, le ha sucedido a está segunda de este Survival Horror espacial: Ha pasado de ser un juego de terror a ser una aventura en la que lo más importante es desmembrar a los necromorfos.

Se echan en falta más supervivientes que vayan sucumbiendo a la locura y de los cuales vayamos encontrando información de como eran sus vidas antes de entrar en contacto con la efigie. Y me sobra el escenario de la guardería, tanto como los bebés bomba. Pero bueno, supongo que algo tendrían que añadir para pone alguna localización distinta a la primera parte.

El juego, a pesar de que parezca lo contrario, me ha gustado, pero me ha decepcionado que la esencia del primer Dead Space se haya perdido por el camino. Esperemos que en la tercera entrega podamos volver a lugares estrechos en los que vayamos siempre apuntando con nuestra arma mientras avanzamos, temiendo que en cualquier momento nos salte un necromorfo encima.

Como con la anterior entrega haré una pequeña recomendación, bajar el brillo más de lo que nos recomiendan y utilizar la cortadora de plasma como única iluminación en las zonas oscuras (aunque en esta ocasión hay pocas)

Poco más tengo que decir, solo espero que al resto de gente que lo haya jugado no le haya decepcionado como a mi. Solo añadir que el diseño del nuevo traje es espectacular y que supera por mucho al de la primera entrega.

Imágenes