Tal y como comenté cuando puse las fotos del coche en un camino hace un par de semanas, el otro día fuí con la gente de Solomazda a este Monasterio Budista que está situado en el parque natural de Garraf enmedio de la naturaleza.La verdad que es un lugar muy tranquilo y muy relajante, aunque con un par de cosas que no me gustaron.El monasterio está construido en el antiguo Palau Novella, una casa Indiana construida en el año 1890 por el arquitecto Manuel Comas i Thos para el señor Pere Doménech. Los Indianos eran gente de nacionalidad española que emigraban a las colonias de américa para hacer fortuna y después volvían a nuestro país.El señor Pere Doménech hizo fortuna en Cuba y después volvió a España donde mandó construir este fantástico palacio.

Al acabar la visita nos llevaron a una pequeña capilla cristiana que estaba en el exterior de la casa y que por respeto hacia esa religión habían dejado tal cual estaba adornando las figuras con una sabana blanca en señal de respeto, además de tener figuras religiosas provenientes de otros países de América del sur donde también hay monasterios budistas tibetanos.Y es que en el palacio es donde los monjes budistas tienen un pequeño museo con algunos objetos provenientes del budismo del Tíbet, pero también puede verse como era la casa antiguamente. De lo que más me gustó fue la sala de baile en la que podían verse figuras talladas de la señora de la casa.En la entrada del palacio podemos ver dos fantásticas estatuas de dos Grifos (animales mitológicos mitad leon, mitad águila) que servían de guardianes de la casa y a ambos lados de la puerta un medallón con la cara de los señores.En el exterior de la casa podemos encontrar la «Estupa». Este monumento budista proviene de india y se dice que fue construido para contener las cenizas de buda. Alrededor de la estupa hay mantras para cargarte de energía positiva dándoles vueltas mientras giras en el sentido de las agujas del relog (a nostros nos recordaban a la película «El chico de Oro» de Eddy Murphie)

A mi esta construcción me encantó ya que, aparte de los monjes, fue lo único budista que pudimos ver ya que hay algunas zonas que no se pueden visitar y donde seguro está lo más interesante.

Una de las cosas que me decepcionó fue el «Paseo Romántico» un paseo bajo los árboles hasta un pequeño lago el cual estaba muy descuidado, con agua estancada, un puente roto, pintadas… y que en mi opinión podrían arreglarlo un poco más para no dejar ese mal sabor de boca a los visitantes.

Con la única persona que tuvimos contacto (a parte del monje que nos dió la audioguía) fue con la guía, una novicia muy simpática y que nos explicó distintas cosas sobre la comunidad y el budismo tibetano, explicándonos el porque algunos monjes que estaban trabajando llevaban máscara blanca (estilo los japoneses para las alergias de primavera) y que resulto que era para que demostrar que estaban realizando un trabajo y al llevar la máscara representaba que estaban concentrados en esa tarea.En la capilla nos dieron a probar un te tibetano, te con leche y canela, aunque olía a pizza.Como he dicho hubieron cosas que me gustaron y cosas que no, y una de ellas es que tuve la sensación de que esta comunidad de monjes budistas llegaron ahí y se lo encontraron todo hecho, una casa en la que instalar su monasterio, quizás me hubiese gustado ver alguna especie de templo (estilo budismo japonés) aparte de la «Estupa»Una lástima que a esas horas el sol pegaba muy fuerte y practicamente de cara, y encima un cielo azul sin nubes.