Una de las cosas que nos pareció curiosa en los dos viajes a Japón son algunas de las gasolineras que habían.

Si bien también hay que saber que el servicio que dan al cliente es infinitamente superior al que se da en otros países. Por ejemplo mientras uno te echa gasolina, otro te está limpiando los cristales y cuando te vas te paran hasta el tráfico para que salgas.

Pero estas gasolineras que vimos tenían los surtidores en el techo. Para mi esto es una ventaja, así no hay que ir con cuidado de llevarte por delante un surtidor, o lo que es peor, rascar el coche contra los bordillos de hormigón en los que están puestos.