Después de echarle el ojo a unas cuantas películas koreanas, que dicho sea de paso no estaban nada mal, creo que la que realmente se merece que hable de ella es una que no es de esa nacionalidad, sino norteamericana y, como no, protagonizada por una auténtica leyenda y un actor que nos ha brindado muchas películas que a día de hoy pueden considerarse grandes joyas del cine de acción.

Una lástima que Gran Torino fuese su última película como actor, pero es que a sus 81 años era más que normal que finalmente dejase de actuar y se dedicase a dirigir.

Clint Eastwood no decepciona en El Sargento de Hierro, pero igual que no sería lo mismo sin este actor tampoco lo sería si su doblaje no fuese el suyo habitual, el de Constantino Romero.

Historia

Un tiempo después de que lo echaran de la Unidad de Combate de la Flota de Marines, el Sargento Tom Highway solicita un traslado a su antigua unidad antes de jubilarse.

Allí lo destinan como jefe de la Unidad de Reconocimiento, una unidad llena de inútiles con unos soldados que hacen lo que les da la gana debido a que su anterior sargento, también apunto de jubilarse, pasaba de todo y les dejaba hacer lo que querían. Pero eso cambiará con la llegada de Highway el cual puteará a sus «nenas» hasta conseguir que sean hombres de verdad.

Pero entrenar a su unidad no será el único problema que tendrá que superar el sargento de hierro y es que poco después de su llegada se encontrará con su ex-mujer trabajando en uno de los bares de la zona y hará lo imposible para que esta, a pesar de odiarlo por lo que sucedió en el pasado y estar comprometida con el propietario del bar, vuelva con él.

Opinión

Sin duda una película muy recomendada para todos los que les guste Clint Eastwood, aunque claro está que si os gusta ya la habréis visto más de una vez.

Tiene unos diálogos en los que con cualquier frase de Clint Eastwood no puedes dejar de reír, frases que a día de hoy son de las mejores frases de la historia del cine. Como por ejemplo la que podéis lucir si os compráis una de estas camisetas de  Donrobot, la cual tiene esta magnífica frase.