19 Agosto 2007

La verdad es que mereció la pena dejar esta Isla para el día siguiente, ya que perdernos en ella fue todo un gustazo.

Para llegar teníamos que coger un Ferry de Japan Rail que nos llevaría a la Isla Miyajima.

Ya desde el ferry se podía ver el famoso Torii del templo Itsukujima, así como otros edificios y templos. Mientras nos acercabamos a la Isla por al lado del ferry pasaban algunas motos acuáticas que se acercaban a contemplar el gigantesco Torii.

Cuando habiamos bajado del ferry y tras salir de la estación, vimos que en esta isla también habían ciervos, como en Nara. Aunque a estos les prestamos menos atención ya que estabamos hartos de ver tanto ciervo.

Después fuimos caminando por un paseo al lado del mar. A la izquierda había una calle comercial, nosotros nos dirigimos hacía la derecha, en dirección al Templo Itsukushima. Detrás de un torii de piedra había unos puestos con gente que anunciaba algo, no me acuerdo lo que era. Como tenía algo de sed, me compré una coca-cola en una vending machine.

Fue una lástima no poder ver el templo Itsukujima sobre del mar, ya que a la hora que llegamos la marea estaba baja y cuando habiamos visitado el resto de la isla ya había vuelvo a bajar.

Después de eso fuimos por una ruta boscosa hasta llegar a una pequeña pagoda.

Continuando por el camino llegamos a un bonito templo llamado Daisho-in, con un pequeño estanque y muchas figuras de buda, además de mantras en las escaleras.

Lo siguiente que nos quedaba era subir al Monte Misen para poder apreciar las maravillosas vistas que podiamos ver desde su cima. Así caminamos por la zona boscosa dirección al teleférico que nos llevaría hasta arriba.

En la estación de arriba a Óscar le hicieron dejar una bolsa que llevaba de plástico ya que habían monos que podían robarla. Después de salir de la estación aún nos quedaba caminar un buen rato para llegar hasta la cima.

 Las vistas durante el camino de subida eran preciosas, y la que se podía ver desde el punto más alto de la isla eran una maravilla. Yo subí al tejado de un bar que había en la cima, mientras los otros dos se quedaban abajo descansando.

Cuando habiamos acabado de contemplar las maravillosas vistas volvimos a bajar en teléferico y pasamos por una zona comercial muy curiosa. En una de las tiendas tenían un montón de estatuas tamaño real taladas, creo que eran de madera. Algunas eran impresionantes y tenían una gran cantidad de detalles. Lo más curioso es que mientras estabamos dentro de esa tienda no vimos a ningún dependiente.

Ya abajo nos dirigimos a ver el grandioso templo Senjojaku con su pagoda.

Y por último, antes de volver al ferry, nos pasamos por las calles comerciales de la isla. Allí volví a comerme otro de aquellos deliciosos helados de hielo picado. ¡Que bien que me sentó! Además de eso vendían comida típica de la isla, nosotros probamos unos palitos de pulpo rebozados de bacon y no se si de otra cosa. Estaban deliciosos. Lástima que no me acuerdo como se llamaban.

Ya en el ferry vimos como se acercaba una tormenta, hacía mucho viento y se estaba poniendo nublado y el ferry se movía bastante.

Cuando llegamos a Hiroshima ya estaba cayendo un chaparrón y a los que controlaban las salidas y entradas de los trenes se les veía muy nerviosos debido a la tormenta y el retraso que sufrían algunos trenes.

Lo poco que nos quedaba del día en Kyoto lo dedicamos a dar una vuelta por Gion y a descubrir calles nuevas.

Entrada Original: http://master-hunters.blogia.com/2009/021302-cronicas-de-un-viaje-a-japon-dia-08-miyajima-.php