13 agosto 2007

Siguiendo con el día dos. Deciros que los primeros días ibamos andando a todos los sitios de Kyoto por lo que íbamos encontrando lugares que no nos hubiese sido posible visitar ya que no los conocíamos.

Vuelta al Sanjusangendo

Tras hablar de lo que habíamos hecho durante la mañana ellos me explicaron que habían ido a la puerta de lo que creíamos que el día anterior era un templo y que resultó ser el Jardín Shosei-en, práctimanente siguiendo la flecha roja y al lado de donde nos habíamos separado. Yo les expliqué todo el recorrido que había hecho en toda la mañana y que esa tarde podríamos visitar lo que yo había visto y al día siguiente visitar los jardines para que los viese yo.

Después de tirar las sobras de la comida a la basura. Nos dirigimos al Sanjusangendo caminando, siguiendo la flecha roja desde la estación de Kyoto y cruzando el Río Kamo.

Tras un buen rato caminando llegamos al templo. Vuelvo a pagar la entrada para acceder a él. Y cuando entramos, detrás nuestro teniamos un grupo de españoles liándola y la guía japonesa intentando reunirlos a todos.

Dimos una vuelta alrededor del gigantesco y alargado templo, esta vez pudiendo fijarme más en todos los detalles.

Detrás del templo podían verse grandes casas estilo japonés.

Desgraciadamente en el interior del templo no podían hacerse fotos. Pero lo que hay dentro es impresionante y merece mucho la pena verlo. El gran templo es una sala alargada con 1000 estatuas de la diosa Kannon a tamaño real dispuestas en filas de 50 estatuas a lo largo y 10 de alto a ambos lados de otra estatua más grande de Kannon. Y delante de todas ellas hay estatuas de 26 guardianes, como Fujin y Raijin.

Después de salir del templo nos dirigimos hacía nuestro próximo destino del día, el Parque Maruyama.

Templo Toyokuni

Para llegar al Parque Maruyama decidimos ir en línea recta pasando por delante del Museo Nacional de Kyoto (acordaros que se llegaba hasta allí dirección Kawaramachi, donde también estaba Gion)

Cruzando la calle nos liamos un poco con el tráfico, aún no nos habiamos acostumbrado y va al revés que en España. Nos fijamos en algunos pequeños altares que tenían algunas casas delante de la puerta.

Justo enfrente de esas casas vimos la entrada a un templo con un gran Torii delante por lo que decidimos entrar.

Por la hora que era había un monje cerrando la puerta del templo principal. Justo a tiempo para ver una habitación en la que tenían una figura de Inukami. Justo al lado un pasillo formado por algunos Torii.

Salimos del templo y continuamos caminando dirección al Parque. Pasamos por delante del templo en el cual había tanta gente, todos pensamos en que sería interesante visitarlo más adelante.

Enfrente del templo encontramos una tienda que hacía esquina y en la cual fabrican linternas de piedra, y otras figuras.

Seguimos caminando hasta que por fin llegamos a la entrada del Parque Maruyama, y tal y como me esperaba, les encantó.

Parque Maruyama

En la entrada al parque habían dos leones amenazadores, al pasar la puerta se podía observar otros dos. A la izquierda un camino por el cual no había pasado la vez anterior que estuve en el parque, a la derecha el camino en el cual estaban los puestos de venta.

Seguimos por el camino donde están los puestos de venta y llegamos a una gran plaza.

En frente una especie de escenario rodeado por muchos farolillos, a la izquierda había un templo donde pudimos ver un ritual sintoista donde lanzan una moneda a un cajon que hay, tiran de la enorme cuerda en la cual hay un gran cascabel en su extremo superior, dan dos palmadas y se inclinan 45 grados con las palmas de las manos juntas.

En este parque habían muchas chicas vestidas con el yukata de verano y la verdad es que les quedaba muy bien. Además de dos templos: El Yasaka y el Chion-In.

Decidimos coger el camino de la izquierda hasta llegar a un gran lago en medio del parque con un puente de piedra que cruza de un lado a otro y más adelante la estatua de dos samurais.

Había alguíen que estaba ya cansado de tanto templo y se sentó un rato mientras los otros dos hacíamos fotos. Desde la estatua de los samurais subimos hasta un cementerio desde donde se podía ver una estupenda vista de Kyoto.

A parte de eso había un gran cerezo en el centro del parque donde puede verse el Hanami en el mes de abril. Solo que en verano no tenía muy buen aspecto.

Después de recorrernos todos los rincones del parque, incluso las zonas donde no había nadie, decidimos que ya iba siendo hora de volver al hotel.

Gion

Para ir hacía el hotel decidimos investigar un poco por Gion y sus alrededores. Sus calles nos encantaron, destilaban un aroma al Japón feudal impresionante. Aunque lo que más nos sorprendió fue encontrar la taberna española Figueras.

Ya empezaba a hacerse de noche por lo que salimos de Gion en busca del Río Kamo para poder guiarnos mejor. A la salida había una Koban de la policía, pero no había nadie.

Encontramos el Río y fuimos bajándolo bordeándolo por un paseo que había en la parte superior. Cada dos por tres teníamos que apartarnos ya que, o venía alguien por delante con una bicicleta o venía alguien por detrás haciendo sonar el timbre. Algo muy normal en Kyoto, pero que se acaba haciendo pesado de tantas veces que te cruzas con alguna bicicleta.

Al salir del paseo en una de las calles que cruzaban el río nos encontramos con la estatua de la mujer samurai, al otro lado del río podían verse luces de bares y restaurantes y a la orilla del río jovenes sentados en el cesped.

Yo ya empezaba a notar el cansancio. Los pies me dolían y aún quedaba bastante para llegar al hotel.

Regreso al Hotel

Después de mucho caminar fuimos directamente a comprar la comida al Lawson de la esquina de la plaza de la estación de Kyoto. Esa noche para cenar, cenaría lo mismo que para comer, pero con otra salsa: Spagghetti.

Normalmente cuando se paga en Japón has de dejar el dinero en una bandeja, nunca dárselo en mano, los dependientes teclean el importe y echan el dinero a la máquina de cambio, esta calcula el cambio y te lo devuelven extendiendo las dos manos, siempre poniendo el billete abajo y las monedas encima.

Si es comida que se suele comer en caliente te preguntan si quieres que te lo calienten en un horno que tienen detrás. Aparte de preguntarte si quieres palillos o tenedores.

Por la mañana y por la tarde los dependientes suelen ser chicas, mientras que por la noche siempre son chicos.

Llegamos al hotel y quedamos para cenar después de ducharnos en nuestra habitación.

Mientras cenábamos hicimos planes para el día siguiente, primero iríamos al parque Maruyama a mirar los puestos de venta.

Acabamos de cenar y nos despedimos, quedando para el día siguiente en recepción.

Entrada Original: http://master-hunters.blogia.com/2009/010902-cronicas-de-un-viaje-a-japon-dia-02-kyoto-.php