Creo que ya va siendo hora de acabar las crónicas del 2009 y por lo poco que hicimos este día intentaré acabarlo ya. Además añadiré un poco de como nos fue al día siguiente en los dos aeropuertos.11 abril 2009Este día teniamos pensado ir a Kawaguchiko, un lago situado a los pies del Fuji desde donde poder ver el famosísimo Fuji-san. Pero la verdad es que nos lo pensamos mejor y decidimos tomarnos el día de descanso y hacer algo que, a excepción de un par de horas al llegar a Tokyo, no habiamos hecho todavía: Visitar Akihabara.Fue un día practicamente de relax sin apenas tocar la cámara de fotos ni la de video. Quizás ahora me arrepienta por no tener fotos de ese año de Akihabara, pero por un lado creo que después de 13 días con las dos cámaras en mano, merecía disfrutar un poco sin nada en las manos.Lo primero que hicimos al bajar al hall del hotel fue decir en la recepción el tema de que queriamos una noche más, ya que como dije en la crónica del día anterior, la agencia nos había cogido un día menos.Por suerte tenían habitaciones libres, aunque nos tuvieron que cambiar de habitación, ya que supongo que sa ya la tendrían reservada. Nos dijeron que colocasemos las maletas en la habitación y que ellos ya se encargarían de cambiarlas de habitación. Por lo que subimos cada uno metió sus cosas en su maleta.También decidimos pagar la “Limusina” que nos llevaría al día siguiente al aeropuerto, que era un autobús que por 3000Y te llevaba desde la puerta del hotel hasta Narita. Más barato y menos lio que coger la Yamanote cargados con las maletas y después el Narita Express. Si vuestro hotel tiene este servicio, no dudeis en cogerlo, es muy comodo y está bien de precio.Antes de ir a Akihabara, y como aún no tenía ningún candado para la maleta desde que perdí la cartera en los primeros días que estuvimos en Kyoto, decidimos pasarnos por Meguro, zona donde nos alojamos en el 2007 y donde sabiamos que había una tienda donde vendían candados.Fuimos a Hamamatsucho y nos subimos a la línea Yamanote dirección la estación de Meguro. Allí mientras esperabamos que el semáforo se pusiera en verde vimos un grupo de personas disfrazadas anunciando un pachinko. Después descubrí gracias a Publicidad Japón que ese grupo de personas se llaman Chindon’ya, un grupo de músicos callejeros dedicados a anunciar negocios y que aparecieron por primera vez en la era Meiji en 1845.

En una de las fotos de los Chindon’ya puede verse una imagen que utilice en “Modas Japonesas“.Compré el candado y volvimos a la estación de Meguro para coger el tren de la Línea Yamanote y dirigirnos a Akihabara.AkihabaraLlegamos a Akiba y lo primero que hice fue probar una máquina que tenían fuera de una óptica que limpiaba las gafas con ultrasonidos (o algo así)

Óscar quería visitar una tienda de segunda mano que habiamos visto en el 2007. Y 2 años después aún me acordaba justo en el lugar donde estaba, por lo que nos dirigimos allí directamente.Allí me compré el Onechanbara VorteX de 360 por unos 500Y y el Idol M@ster Twins de la misma consola, que era un pack platinum de los dos juegos de la saga que habían salido.En esta tienda los juegos y películas de segunda mano. Es una tienda con 3 plantas y en la última hay cartuchos de consolas como Super Famicom o Megadrive.En la planta de abajo, un japonés se me acercó para decirme que llevaba la mochila abierta, yo en principio creía que era de la tienda y me pedía que se la enseñase al estar abierta por si había ido metiendo cosas de la tienda.Llevaba ya una semana que la cremallera estaba rota, y ese día ya se acabó de romper y se abría sola. Y es que esa mochila, comprada en Akihabara en el 2007, no es que fuese muy buena. Así que después de salir de allí fuí a comprar una mochila al mismo sitio que en el otro viaje (y Rasec y Naraku se compraron otra en el mismo sitio en su luna de miel a Japón en octubre del 2009)Después de eso nos dirigimos a un Sofmap, donde yo me compré el Dead or Alive Ultimate de XBOX y una XBOX 360 y Óscar una PSP Slim de color azul y los 3 Idol M@ster de esa consola, además del Oboro Muramasa de Wii.Cuando acabamos nuestras compras volvimos al hotel a descansar.Hotel Shiba ParkMientras yo conectaba la 360 para probar el Idol M@ster…

Óscar probaba los de PSP y se echaba una siestecita.

Esa noche teniamos reserva en el Ninja Akasaka (Restaurante temático que no llegamos a visitar en el 2007) sobre las 10:15 de la noche, por lo que en Akihabara habiamos sacado un papel de información con las líneas que teniamos que coger para llegar al barrio de Akasaka.Siguiendo las indicaciones que habiamos imprimido fue sencillo llegar, aunque no acertamos con la parada y tuvimos que caminar un rato por Akasaka (sin saber hacia donde ir).AkasakaDurante el camino, que decidimos seguir viendo una gran avenida a lo lejos, vimos a un borracho japonés de mediana edad que gritaba a unos jovenes que había al otro lado de la acera riéndose entre ellos y sin hacerle caso.Pasamos por delante de un centro comercial y por fin llegamos a la avenida que habiamos visto desde lejos y que yo recordaba de cuando en el 2007 habiamos buscado el restaurante y lo habiamos encontrado cerrado.

Entramos por la pequeña puerta donde había una chica Ninja con un parche en el ojo detrás de un mostrador a la cual le dimos nuestro nombre. En principio no pareció entender el nombre de la reserva, quizás lo habían apuntado mal.Vino el encargado y nos dijo que esperasemos afuera. Así que estuvimos un rato esperando, hasta que a las 10:30 salió y nos dijo que ya podiamos entrar.Nos preguntaron que para cuantos era la mesa y cuando dijimos que para dos, nos dijeron que esperasemos un momento, que un Ninja nos llevaría hasta nuestra mesa. Pero allí no había nadie.Dijo un nombre y se abrió una pequeña trampilla en el lateral desde la cual salió una Ninja que nos dijo que la siguiesemos señalando una pared, yo me quede extrañado, hasta que vi que empujaba la pared y era una puerta.Mientras la Ninja nos iba explicando algunas cosas del poblado ninja hacia el que nos dirigiamos y nos iba advirtiendo de los lugares donde podiamos darnos cabezazos, nos paró antes de ver como un puente levadizo se levantaba impidiendonos pasar y viendo como en el fondo de un foso había un tesoro y un río.Esperamos a que el puente volviese a bajar y continuamos nuestro camino. Nos dijo que si nos perdiamos al ir al lavabo o a algún sitio, que recordásemos una palabra secreta ninja, Kiryu (¿cómo ibamos a olvidarnos del nombre del protagonista del Ryu ga Gotoku?) y se la dijesemos a cualquier ninja para que nos acompañase a nuestra mesa.Ya en nuestra mesa la Ninja nos dijo su nombre, el cual no recuerdo, y abrió un pegamino donde pudimos ver los diferentes menús que tenían.

Nosotros cogimos el “Hanzou Course”, un menú que consistía en:Un menu que nos fue trayendo poco a poco la chica ninja y del cual podreís ver algunos de los platos en el vídeo. Lo que me resultó divertido es que cuando pedías una coca cola o cerveza, la llamaban Ninja Cora o Ninja biru.Antes de empezar con la cena yo me pedí un coctel ninja que era champán con una bola de helado de fresa. Estaba rico. Óscar se pidió sake.

La chica ninja era bastante simpática y se esforzaba mucho para hablar en inglés. Pero en los últimos platos ya nos cambiaron de camarero e incluso el encargado (o jefe) fue el que nos trajo el café.

Durante la cena también pudimos disfrutar de trucos de magia que nos realizó un ninja llamado Shisa, nombre de un dragón de Okinawa, según nos dijo.Como curiosidad, en la pared de la mesa donde estabamos sentados había una firma de un conocido cineasta, de Steven Spielberg.

Al final el camarero cuando nos trajo la cuenta nos preguntó que de donde eramos. Al decirle de España, después al traérnosla nos lo dijo en castellano y nos dijo que sabía decir algunas cosas.

Como ya habiamos acabado y pagado, nos levantamos de la mesa y nos pusimos a buscar la salida. Cuando preguntamos a una ninja por la salida nos dijo que esperasemos y fue a llamar a nuestro camarero, el cual vino corriendo y casi se la pega.

Nos acompañó a la salida a través de una pared que era una puerta (y que encima tenía el símbolo de salida…) y ya en la calle desenrolló un pergamino en el que ponía “Hasta pronto”

Ya eran casi las 12, hora en la que dejaba de funcionar el metro. Así que intentamos volver con las líneas con las que habiamos llegado a Akasaka. Mientras nosotros mirabamos el panel de información para ver como llegar a Hamamatsucho, muchos japoneses corrían para coger el último tren mientras uno de los del personal de estación anunciaba a gritos que era el último.

Decidimos salir de la estación y buscar un taxi, pero el primero al que intentamos subir, que estaba aparcado delante de un hotel nos dijo que ese no nos podía llevar, que teniamos que buscar de otro tipo.

Por suerte vimos uno cerca y le dijimos que nos llevara al hotel, pero como no teniamos la dirección le dijimos que nos llevara al parque Shiba al lado de la Torre de Tokyo.

Pensabamos que tardariamos más, pero el trayecto desde Akasaka hasta la torre de tokyo fue de unos 5 minutos y tampoco nos costó nada caro.

A pesar de dejarnos al lado del parque Shiba tardamos en encontrar el camino hasta nuestro hotel, y es que de noche yo iba muy perdido y me costaba orientarme.

Llegamos a la Torre de Tokyo, pero por desgracia a esas horas ya estaba apagada. Así que dimos una vuelta alrededor del parque hasta que dimos con la entrada al templo Zojoji y supimos orientarnos perfectamente hasta nuestro hotel.

Antes de subir a nuestra habitación, dejamos unas palabras en la pizarra que había en la zona de internet.

A la mañana siguiente…

Cogimos el autobús que nos llevó hasta el aeropuerto de Narita por la autopista. Pasamos por el Rainbow Bridge e incluso pasamos por delante de Disneyworld.

En el aeropuerto nos encontramos a un grupo de españoles, que parecían salidos de la España profunda. Un hijo maleducado que contestaba por todo y un padre que era dueño de una agencia de viajes no me acuerdo donde.

El problema para pasar los controles del aeropuerto fue por la bolsa de mano que yo llevaba, y es que dentro había metido la 360 con sus cables y los juegos. Y cuando lo vieron los japoneses por el escaner se partían el culo.

Lo peor fue en el aeropuerto de Helsinki, donde los del control se quedaron tambien flipados y el de la pantalla llamó al otro que aún sin creérselo me hizo abrir la bolsa para comprobarlo. (no hay año que no me hagan abrir la mochila cuando vuelvo… en el 2007 por una figura de un dragón que le compré en Miyajima a mi madre)

Y con todo esto ya nos quedaban solo 3 horas de vuelo hasta España donde a mi me recogería mi hermana y a Óscar sus padres. Aunque mi hermana encontró atasco y tardo una hora más en llegar, por lo que Óscar y familia se quedaron un rato conmigo.

Así es como acabo nuestro segundo viaje a Japón, y de momento no creo que lo repitamos en un tiempo, ya no se me ocurren muchos más sitios que visitar, aunque los hay. Eso sí, a mi me gustaría ir en invierno y en otoño, dos estaciones en las que todavía no he pisado Japón, pero también quiero volver a ver el hanami, es una auténtica maravilla.