01 Abril 2009

Primer día que nos desplazabamos fuera de Kyoto, esta vez ibamos a Osaka, ciudad que nos dejamos por ver en el 2007. Y lo que hicimos creo que se sale de lo que hace la gente normalmente en esta ciudad.

La idea cuando llegasemos a la estación de Ibaraki en Osaka era caminar un poco hasta la estación Unobe de monoraíl y desde allí ir al Banpaku-Kinen Koen, lugar donde se celebró la Expo de Osaka 1970.

Osaka

Pero cuando llegamos a la estación vimos un cartel en la parada de autobús que ponía que había uno que llevaba a la Expo.

Estuvimos un buen rato sentados en la parada esperando al autobús, incluso se nos acerco un extranjero que nos vio esperar un buen rato y nos preguntó que a donde ibamos. Al decirle que a la Expo nos dijo que el autobús donde él subía iba a la Universidad. Incluso estando sentados vimos un Hachiroku como el de Takumi de Initial D, pero en color rojo.

Después llegaron dos mujeres y por lo que escuchamos iban al Banpaku-Kinen Koen, por lo que nos subimos al autobús donde ellas lo hicieron.

El autobús nos dejó en la entrada este del parque y después de pagar la entrada, entramos.

Osaka: Banpaku-Kinen Koen

Lo primero que vimos fue una gran avenida donde vendían distintos souvenirs y un estanque con patos de los de pedalear, lo siguiente la calle Higashioji, la cual estaba llena de cerezos de una punta a otra. Por encima de los cerezos asomaba la impresionante Torre del Sol (Taiyo-to) de 75 metros de altura.

Después de unas cuantas fotos, una de ellas con la camiseta de ¡Joé, Que calo! en posición de “Tomodachi” como en el manga 20th Century Boys, llegamos a la entrada principal del parque y desde allí nos dirigimos a los pies de la Taiyo-to, la cual impresionaba bastante desde allí.

Desde allí lo siguiente era ver el Jardín Japonés que había en el parque, así que nos dirigimos hacia la puerta de entrada. Allí un vigilante nos dejó pasar sin enseñar el ticket y pudimos ver un jardín donde tenían rosas de todos los países y todas las clases. Aunque en esa época no había ninguna.

Osaka: Banpaku-Kinen Koen, Japanese Garden

Por lo que nos dirigimos al Jardín Japonés en el cual había que volver a usar el ticket de la entrada al parque en los tornos.

El jardín era inmenso y tenía diferentes areas para visitar, pero no me gustó tanto como los de Shosei-en o Shinsen-En en Kyoto, el Kokoen de Himeji, o el del templo Hiei que habiamos visitado el día anterior. Aunque habían bastantes zonas verdes, no lo ví tan espectacular como los otros, quizás por el inmenso lago o por falta de vegetación que no fuese césped.

Vimos el estanque de las flores de loto en el cual no había ni una y las que habían estaban todas secas y flotando por el estanque, después nos fuímos a la colina de las azaleas y acabamos viendo una preciosa catarata.

Ya con todo el Banpaku-Kinen Koen visto, lo difícil era ir a nuestro siguiente destino, ya que teniamos que hacer transbordo en hasta tres tipos de transporte.  Salimos por la puerta principal del parque y nos dirigimos a la estación de monorail y compramos el billete hasta la estación de Minami-Ibaraki y de allí un tren de la Hankyu hasta la parada de Osaka para al final coger la JR Osaka Loop Line hasta la parada del castillo de Osaka, Osaka-jo.

Castillo de Osaka (Osaka-Jo)

En el tren de la JR un niño japonés que iba con su abuelo nos estaba mirando todo el rato y prestando atención a lo que decíamos. Cuando llegamos a la estación de Osaka-jo y ya que ellos parecía que iban hacia el castillo ya que se bajaron en la misma parada, les seguimos. Para llegar al castillo lo más fácil no era seguirlos a ellos, si no también seguir el camino indicado por las señales, pero era divertido ver como el niño se giraba cada dos por tres para ver si les seguíamos.

Cuando ya llegamos a la falda del castillo donde había gente haciendo hanami y varios puestos de comida, como teniamos hambre nos compramos un frankfurt. ¡500Y por una salchicha pinchada en un palo! Como es lógico nos quedamos con hambre.

Nos fuimos caminando hasta el castillo. Antes de entrar por una puerta subimos a un muro para ver la vista de los cerezos y el canal que rodeaba las murallas, desde allí hasta la puerta de entrada aún había que caminar un gran trecho. La verdad es que mirar hacia arriba sorprendía mucho, ya que por encima del canal se elevaba un grandioso muro y en lo alto se divisaba el castillo con unos grabados de tigres.

Para el que quisiera ahorrarse la caminata había un trenecito turístico que llevaba desde abajo del castillo hasta arriba del todo, nosotros preferimos ir caminando y disfrutando del paisaje.

Arriba del todo entramos por la puerta principal y fuimos hasta la plaza donde se encontraba el castillo, allí vimos algunos cerezos y una “Time Capsule” de la Expo 1970, además miramos divertidos como un grupo de jovenes chinas se hacían una foto de grupo saltando.

Como el interior del castillo de Osaka no queriamos verlo, ya que eso de que tuviese ascensor ya le quitó interés para nosotros, además de que ya ibamos a ver vistas de Osaka en otros dos lugares. Así que volvimos a bajar. Y ya cuando habiamos llegado abajo y como aún había hambre, nos compramos un okonomiyaki cada uno y lo disfrutamos sentados en un rinconcito con rocas al lado de la salida de la zona del castillo.

Osaka: Torre Tsutenkaku, Shinsekai

Desde allí volvimos hasta la estación de Osaka-jo y cogimos la “Loop Line” hasta la parada de Tennoji para ir a visitar la torre Tsutenkaku. El problema fue que pensaba que nos dejaría al lado y nos dejo bastante lejos. Al salir de la estación vimos como unas chicas saltaban una valla para poder ir por el paso elevado, y como nosotros necesitabamos pasar por allí para llegar a la torre, las imitamos.

A lo lejos podía verse la torre, y no había ninguna indicación de como llegar hasta ella, así que lo más fácil fue ir bajando por aquella calle hasta que viesemos una calle que nos llevase a ella.

Pero nos liamos bastante y caminamos durante más de media hora, creo que rodeamos un zoológico (en este viaje solo rodeabamos zoo’s, y como son “pequeños”…) Pero por fin lo conseguimos, llegamos a una calle que nos llevaba directamente a la torre.

Allí compramos la entrada para subir al mirador. Y subimos un par de plantas en ascensor, allí teniamos que coger otro ascensor más grande para ir hasta arriba. En eso de hacer cola los japoneses son muy organizados, y como nos tocó los primeros de la fila les fue difícil decirnos como debíamos colocarnos para que saliese la gente que bajaba. Así que allí estaba yo, de cara a la pared esperando a que se abriesen las puertas y saliese la gente. Las puerta del ascensor estaban decoradas con la antigua Tsutenkaku.Ya arriba pudimos disfrutar de unas maravillosas vistas (zoo incluido) y ver el famoso Biliken, una estatua creada por un profesor de arte americano y que si le tocas los pies puede traerte la felicidad.

Cuando ya habiamos visto la torre bajamos una planta hasta un mirador que era un bar y de allí cogímos el ascensor hasta la segunda planta. Y desde allí bajamos caminando hasta la calle.

Ya en la calle nos fuimos a dar una vuelta por la zona de Shinsekai viendo los restaurantes de pez globo. Y aquí es donde empezamos una de nuestras aficiones. Pasamos sin querer por delante de unas chicas a las que les estaba haciendo una foto otra y nuestra reacción fue saludar a la cámara. La que hizo la foto parecía un poco cabreada, pero fue divertido.

Desde Shinsekai y como no sabíamos como ir directamente a la estación de Tennoji, pues volvimos por el mismo sitio por el que habíamos ido.

El próximo destino era el Den Den Town, pero ya era muy tarde y teniamos los pies destrozados. Así que de momento decidimos ir a la estación de Namba y desde allí decidir.

En la estación de Namba la verdad es que estabamos demasiado perdidos. Así que en una zona donde había una bola cromada y donde habían unos chicos bailando, saqué la guía de Lonely Planet para ver como llegar al Den Den Town, cuando entonces se nos acercó una chica japonesa con máscara (en abril va mucha gente con máscara) a preguntarnos que a donde ibamos. Y lo primero que se me ocurrió decir fue Dotonbori.

Osaka: Dotonbori

La chica después de pensarlo un poco, nos dijo que la siguieramos, así que nos fuimos con ella. Para ir a Dotonbori exactamente no se por donde fuimos, ya que nos dijo que si no nos importaba, iría por un atajo, y le dijimos que adelante. La verdad es que caminaba bastante deprisa y yo me mantenía a su altura mientras Óscar iba detrás siguiéndonos. Y estuve hablando un poco con ella sobre lo típico: de donde eramos, si nos alojabamos en Osaka, etc. muy simpática.

Para ir de Namba a Dotonbori nos llevó por una zona comercial bajo tierra llamada Namba Walks y cuando salimos a la calle nos dijo que toda aquella zona era lo que buscabamos, y que si queríamos ir de Osaka a Kyoto más rápido cogiésemos el metro en la primera estación que nos encontrasemos siguiendo una calle que nos dijo.

Después de despedirnos de ella y darle las gracias, nos dispusimos a ver el lugar donde nos había dejado, justo en el puente donde está el famoso cartel del corredor de Glico.

La verdad es que la cantidad de gente que había allí era impresionante, es el sitio donde más gente junta hemos visto en Japón. Cuando ya habiamos visto el puente e incluso visto al Tiger Mask queríamos pasear por la orilla del río, pero tuvimos que esperar un poco porque estaba lleno de policía que no dejaban pasar, el motivo, parecía que habían grabado el capítulo de un dorama que se llamaba HeArt-S (es lo que ponía en las chaquetas del Staff) y hasta que no lo tuvieron todo recogido no pudimos pasar.

Por allí fuímos caminando hasta el “Don Quijote” y entramos a dar una vuelta por él. A mi me dolían un montón los pies de tanto caminar y mientras Óscar se compraba el Ryu Ga Gotoku 3 de PS3 y el Tatsunoko Vs Capcom de Wii, yo estuve dando vueltas por el super para que no me doliesen tanto como estando parado.

Ya fuera del Don Quijote nos sentamos un buen rato en un banco a descansar mientras anochecía.

Cuando ya era de noche subimos por el puente Tazaemonbashi y fuimos a una calle peatonal donde habían unas chicas vestidas de cowgirl repartiendo panfletos y justo al lado uno de los cangrejos de Kani Doraku. En esa calle también pudimos ver un dragón y el Ebisu Plaza y volvimos al Ebisubashi donde estaba el cartel de Glico.

Finalmente bajamos por Shinsaibashi y nos metimos a un McDonalds a comer. El dependiente puso cara rara cuando nos vio pensando que no nos entendería, pero creo que lo hice bien al decirle “Futari desu chiken tatsuta setto, dorinku kora“, porque nos sirvieron exactamente lo que queriamos, dos menus de Pollo Tatsuta y dos coca-colas. Subimos a la planta de arriba y el sitio que encontramos era una mesa con butacones en los que se estaba comodísimo. La verdad es que la hamburguesa, estilo japonés, estaba deliciosa y no fue el único día que la comimos.

Al acabarnos la hamburguesa y bajar por la escalera ibamos con cuidado y vigilando nuestras espaldas, ya que una chica del McDonalds iba detrás nuestro cargada con tantas bandejas que ni veía, a ver si se iba a caer y nosotros resbalar con las bandejas.

Ya fuera del establecimiento fuimos hacia la estación de metro que nos había dicho la chica para poder llegar a la estación de Umeda, al lado de la estación Osaka de la JR.

En Umeda salimos afuera y buscamos información y turismo. Allí la chica que nos atendió nos dió un plano y en él nos explicó por donde ir al Umeda Sky Building, lugar al que queriamos ir para disfrutar de las vistas de la ciudad.

Osaka: Umeda Sky Building

Mientras iba caminando hacia el famoso edificio yo iba girando el plano tal como ibamos andando por las calles para no perdernos. Al salir de la estación JR por la salida Central North pudimos ver un grandioso Yodobashi Camera, que la verdad es que hubiese sido interesante visitarlo, pero por las horas preferimos ir hacia el edificio.

Tras pasar por debajo del pasaje subterraneo por fin llegamos a los pies del Umeda Sky Building (en el cual había un concesionario de Mazda).

Lo primero que hicimos y ya que no sabiamos donde había que ir, fue dirigirnos a la torre de la izquierda, pero en recepción no había nadie. Así que nos pusimos a mirar la maqueta del edificio y vimos que en una planta estaban las oficinas de Platinum Games (nuevo nombre del fantástico Clover Studio). Pero finalmente cuando estabamos delante de los ascensores, extrañados porque no había nadie, preferimos ir a mirar a la otra torre.

Ya allí vimos que para llegar al “Floating Garden Observatory” teniamos que subir unas cuantas plantas por escalera mecánica. En esa planta habían unas salas de cine y un mostrador donde vendían las entradas (700Y). Después cogeríamos un ascensor que nos llevaría hasta bastante más arriba de la torre.

Desde allí tuvimos que coger una escalera mecánica larguísima que cruzaba de una torre a otra en medio del aire. Llegamos hasta una planta donde había una tienda que vendían diferentes artículos, así como diferentes tipos de asientos para sentarse y ver el paisaje a través de las grandes ventanas.

Para llegar arriba del todo aún teniamos que coger un ascensor para subir otra planta, o subir unas escaleras. Esperamos un rato al ascensor y subimos con una pareja de japoneses que iban con una niña pequeña.

Cuando llegamos arriba y vimos el paisaje la niña exclamo “Kawai~“, y la verdad es que no se equivocaba, por lo menos era el mejor espectáculo nocturno que yo había visto en mi vida, con miles de lucecitas por todas partes, vías del tren y autopistas por enmedio de la ciudad, incluso un edificio con helipuerto atravesado por una carretera. Simplemente era impresionante. Incluso había una zona donde los enamorados colgaban candados con forma de corazón (comprados en la tienda de abajo).

Acabamos de dar la vuelta a ese fantástico observatorio en el cual podrías ver unas vistas de 360º de Osaka y volvimos hacia la estación de Osaka siguiendo el camino a la inversa.

Ya allí cogimos un tren de Osaka a Kyoto (suelen tardar 15 minutos en realizar el trayecto). Pero por desgracia el tren estaba lleno y encima cogimos uno que iba parando en todas las paradas que encontraba y tardamos más de media hora, allí de pie.

Y así acabamos nuestra aventura por Osaka, impresionados con esa ciudad y con ganas de volver. Nos quedaron cosas por ver, pero el Banpaku-Kinen Koen nos llevó bastante tiempo.

Ya en Kyoto fuimos hasta el Lawson de al lado del hotel y me compré esto, que no me acuerdo como se llamaba, pero por el nombre que tenía, creia que sería con fideos.