30 Marzo 2009

Ese día puse el despertador a las 8:20, pero como coincidía con el cambio horario en España, el móvil interpretó que debía atrasar la hora. Así que sin querer nos levantamos a las 7:20.

Aunque era más temprano de lo que pensamos en salir, nos vestimos y nos dirigimos a la estación de Kyoto.

Allí desayunamos en la Boulangerie (se llamaba así, y significa panadería en francés). Yo me compré una pasta que tenía un frankfurt y una bebida llamada MATCH que esta buenisima (me aficioné a ella en el 2007) y que tenía pensado mandar una caja por correos desde allí (si hubiera tenido más tiempo libre, la hubiese mandado)

Arashiyama

Cogimos el tren de la línea JR Sagano hasta la estación de Saga-Arashiyama, cuando llegamos salimos de la estación bajando una escalera y nos dirigimos a la estación de enfrente, a la estación Torokko Saga donde se podía coger un tren antiguo bautizado como “Torokko Romantic Train” y que te llevaba hasta Kameoka por un bonito paisaje. A veces veíamos alguna barca que bajaba por el río con turistas.

Antes de ir, un japonés de Kyoto me dijo por youtube  que desde ese tren podían verse muchos cerezos y merecía la pena. Al final solo vimos tres o cuatro, aunque el paisaje no estaba nada mal.

Así que a las 9:50 con los billetes ya comprados subimos al Torokko con destino a Kameoka y con algunas paradas entremedias. Nos tocó delante de una pareja joven de japoneses que estaban de cachondeo todo el rato (vaya caretos ponía el tío). Encima nos tocó en el único vagón de 5 que había al aire libre, el resto era cubierto, y no veaís el frío que hacía al pasar por los túneles.

Después de un trayecto que duró más de media hora y con uno del staff del tren que iba haciendo fotos a las parejas y familias y que lo único que hacía era meterse enmedio (al cual le dijimos que no queríamos fotos, y cuando se fue comentamos entre nosotros: “Es que somos gaijin” y el chaval de delante partiéndose el culo). Por fin llegamos a Kameoka donde pudimos ver un par de cerezos floreciendo y a un japonés vestido de indio (o nativo americano) que nos recibió en la estación.

Kameoka

Lo poco que pudimos ver en Kameoka nos gustó mucho. Nada más salir de la estación había un gran campo lleno de flores amarillas en el cual ya habían muchos japoneses haciendo fotos (a los cuales me sumé). Además de eso había una guardería de excursión para ver el campo. Lo curioso es que los más mayores que podían andar los llevaban andando y a los pequeños que se cansaban caminando o apenas podían caminar los llevaban a todos en un carrito.

Anécdota: A un niño de los más mayores, puede que entre 3 o 4 años. Se le cayó la gorra y la profesora no se dió cuenta y seguía tirando de él mientras intentaba cogerla. Nosotros fuimos a recoger la gorra y el niño se asustó, hasta que lo soltó la profesora y vino corriendo a cogerla.

Después de contemplar un buen rato el paisaje caminamos hasta la estación de tren por algunas calles de Kameoka.

A las 10:52 cogimos el tren JR de vuelta a Arashiyama.

Arashiyama

Ya en Arashiyama miramos un plano que había a la salida de la estación y vimos que cerca había un templo que por el dibujo tenía buena pinta, así que memorizamos donde estaba y nos dirigimos hacía allá.

Templo Tenryuji (Arashiyama)

Era el templo Tenryuji. Tras pagar los 500Y de la entrada, fuimos a lo que parecía un jardín (posiblemente era el recinto del templo)

A la derecha hay un templo al lado de un lago. Nosotros subimos por un camino que había a la izquierda a una zona donde por fin pudimos ver muchos cerezos y con muchísimos pétalos. El paisaje era una auténtica maravilla, con un bonito jardín y flores de distintas clases.

Subimos por una escalera hacia la montaña y vimos el tejado del templo desde arriba entre las ramas de los cerezos.

Cuando ya habiamos visto el paisaje volvimos a bajar hacia abajo por otra escalera y nos dirigimos a ver el estanque que había a la entrada. Había muchos japoneses observándolo. En el estanque, como en la mayoría de estanques japoneses habían carpas.

Arashiyama

Después, siguiendo a la gente, bajamos por unas calles por detrás del templo y llegamos al río Ōi.

Río Ōi

Poco después llegabamos al río. Nada más llegar una japonesa a la orilla del río empezo a gritar como queriendo vender algo. Mientras Óscar se sentaba en un banco, yo bajé a la orilla a hacer fotos.

Por el río pasaban distintas embarcaciones, unas en las que remaban tres personas, otras con tejadillo en la que solo remaba una y unas barquitas que se podían alquilar y remar tú.

En la otra orilla del río podía verse algún que otro cerezo y a la izquierda el puente Togetsukyo, un puente típico japonés en el cual me decepcionó que incluso pasasen coches por encima.

Puente Togetsukyo

Fuimos caminando por la carretera que había al lado de la orilla del río hacia el puente y lo cruzamos hasta la otra orilla. En el puente vimos pasar dos chicas japonesas vestidas con kimono (mucha gente confunde “chica que viste kimono” con “Geisha“… y para mada es así) a las que les hice un par de fotos, en una de ellas incluso parece que me pilla haciéndole la foto y me hace una a mi. En la otra orilla y con la sed que tenía, me compré una lata de Calpis Soda.

Ya teniamos hambre, así que nos acercamos a un puesto de yakisoba a comprar algo para comer. El vendedor nos preguntó que si nos ponía una cosa roja, y como no sabiamos lo que era, pues le dijimos que sí.

Ya con la comida lista para llevar nos dirigimos a la orilla del río a sentarnos a comer observando el paisaje y con la tranquilidad del murmullo del río.

Cuando ya habiamos acabado de comer yo volvía a tener sed, así que pasamos por la máquina de bebidas y yo me compré una Fanta de uva.

Después de cruzar el puente volvimos a las calles de Arashiyama en busca de la estación de la JR. En la calle principal estaba el Restautante Bodegón. Subimos por la calle principal pensando que encontraríamos la estación. Allí en una tienda vi bolas de arroz y un cartel que ponía en japonés “だんご” (Dango), y como eran tan pequeñas le pedí dos dangos. Cuando me sacó dos palos con tres bolas pinchadas cada uno me quedé parado y como era incomodo coger uno mientras me comía el otro, le dí uno a Óscar.

En realidad el Dango es una especie de mochi (pastel de arroz glutinoso). Este tenía 3 sabores y solo me acuerdo que el de abajo era de té.

Seguimos caminando y llegamos a una vía de tren con la barrera bajada donde vimos pasar el torokko. Continuamos subiendo un poco más hasta que pensamos que ibamos mal, por lo que decidimos volver hacia el puente y recorrer el camino andado hasta el templo Tenryuji y desde allí hasta la estación. Bajando nos metimos por una calle y otros japoneses nos imitaron y nos siguieron (si los gaijin van por ahí, es que van bien… ¡ERROR!), pero la calle  solo hacía “U” y volvía a la calle principal. Seguimos dirección al puente, pero antes de llegar encontramos con un plano (en japonés) donde ponía por donde se iba, seguimos sus indicaciones y por fin llegamos a la estación de tren.

Pero antes de marcharnos le dije a Óscar de entrar a la exposición de trenes que tenían en la estación y así podiamos borrar el museo de locomotoras antiguas que había en el parque Umekoji (yo quería ir, pero habiendo tenido que reestructurar muchas cosas había que eliminar algo)

Museo de locomotoras estación Sagano

Mira que los japoneses son raros. En verano entras a cualquier tienda o en el tren y tienen el aire acondicionado a tope (de eso no me quejo, entrabamos en los Conbini en el verano del 2007 para refrescarnos, anda que no sentaba bien). Lo malo que en estas fechas ponían la calefacción a tope. Había gente que iba abrigada hasta arriba, incluso con bufanda y nosotros… nosotros ibamos en manga corta casi todo el día porque hacía calor.

En una zona del museo tenían la calefacción a tope al lado de las mesas de un bar. En la misma zona había alguna tiendas, además de una especie de jungla con un muñeco de un gorila que creo que era como las mascotas de la zona (desde el tren Sagano vi uno enjaulado, sale en el video)

En el museo solo habían 4 locomotoras, una de ellas estaba partida por la mitad para que se viesen los tubos por los que circulaba el vapor. En las escaleras para las locomotoras ponía un cartel de “Por favor no subir”, y encima no había ningún guarda vigilando. Además de dos “trenes” de tracción humana, uno que eran vagonetas y otro que era un vagón cubierto.

Kyoto

Al volver a Kyoto a la cámara de vídeo se le estaba acabando la batería, pero me la había dejado en el hotel. Yo tenía pensado grabar el anochecer en el Fushimi Inari (que como ese día había tiempo y ya estábamos en la estación de tren,  pensé que sería mejor verlo de noche y no la mañana del día que ibamos a ir a Koya-san).

La verdad que no tenía muchas ganas de ir al hotel a por una batería, pero Óscar me convenció. Así que mientras el me esperaba en la “Boulangerie” tomándose un café, yo volví al hotel. Para ir más rápido y no esperar en los semáforos, baje por el “Porta“, pero dentro me lié y en vez de salir al lado de la torre de Kyoto, salí al lado del Lawson de la esquina de la plaza de la estación. Por lo que igualmente tuve que cruzar la calle por un semáforo.

Para no perder tiempo continué por la calle que tenía enfrente en dirección al hotel hasta llegar al Higashi-Honganji y como no podía seguir recto fui hacia la calle por la que normalmente bajamos hacia la estación.

Después de llegar al hotel y coger la batería de la cámara, dejé la chaqueta y me quite el jersey. Entonces me puse una camiseta y me cogí una chaqueta fina por si acaso.

Decidí que lo mejor era volver a la estación en el metro. Así que lo cogí en la parada de Gojo-dori y paré en la de la estación de Kyoto. Pero en vez de salir en el porta, me líe y acabé saliendo dentro de la estación de tren.

Cuando me reuní con Óscar fuimos corriendo a la línea Nara ya que el tren estaba a punto de salir.

Después de dos paradas, bajamos en la estación de Inari que está justo delante del Fushimi Inari (mi lugar favorito de Kyoto).

Fushimi Inari Taisha

Nuestra intención es subir hasta un mirador que hay en la mitad donde hay bancos y grabar el anochecer desde ahí.

Al llegar a una de las entradas donde hay dos pasillos de torii, Óscar se hace una autofoto y cuando se la ha echado se le acercan dos chicas japonesas con una cámara. Él se cree que le dicen que ya le echan la foto ellas (en muchas de las que se hacía una foto, alguien se ofrecía), pero lo que quieren es que les haga una foto a las dos delante de los torii. El dice que no tiene ni idea y que se la haga yo, así que me dejan la cámara y les hago la foto.

Empezamos a subir y a pesar de ser casí toda la subida escaleras  como las que veis en las fotos de abajo, no me cansé tanto como hace 2 años y el camino se me hizo más corto (puede ser también por el motivo de que en esta época hace menos calor además de que ya no pega tanto el sol a esa hora), de todas formas me compré una bebida Pocari Sweat.

Después de subir al mirador y esperar a que anociese, me acordé de que aún tenía mal puesta la hora del móvil y en vez de ser las 6 (anochece a las 6 y media) aun eran las 5. Por lo que decidimos subir hasta arriba del todo y hacernos la foto con la camiseta de “Joé, que caló!

Cuando bajamos nos cruzamos con un grupo de unas 10 personas subiendo muy cansadas, alguno parece que se ríe cuando ve la camiseta. Poco después nos cruzamos con una pareja joven que se quedan mirando la camiseta y el chico suelta: “Joe, que caló!… ¡Y que lo digas!“. Sin duda son españoles.

Nos preguntan si falta mucho para llegar arriba del todo, a lo que le contesto que solo queda un tramo de escaleras. Nos despedimos de ellos y volvemos al mirador.

Coloco la cámara en posición enfocando hacia Kyoto y las montañas del fondo y empiezo a grabar.

Al rato baja el grupo de españoles de la cima y al vernos allí, hablando entre ellos y viendo que esperamos para ver el anochecer, deciden quedarse.

Anécdota: Uno de ellos al ver mi cámara le dice a los otros: “Mira, ese está grabando, la cámara tiene una luz roja encendida.”, entonces me giro un poco y digo: “Si, estoy grabando”. El chaval se queda parado y todos empiezan a reirse. El chaval me pregunta si después lo pasaré en cámara rápida, y en cachondeo me dice que lo pase a la inversa así tendría un vídeo del sol naciente y no del sol poniente.

Un poco más tarde bajaron los profesores (parece que era un grupo universitario, aunque no se de donde) y uno les preguntó a los alumnos “¿Y esto como deciais que se llamaba, Kyoto?”, también les preguntó lo que hacían allí y cuando le dijeron que esperar para ver el anochecer, preguntaron que si merecía la pena. Yo contesté que a mi no me mirasen, que yo no tenía la culpa.

Después de que se pusiese el sol, decidieron irse todos por si al bajar cuando estuviese oscuro no hubiese farolas. Todos se despidieron de nosotros mientras yo seguía grabando hasta que oscureciera completamente. Mientras grababa, bajaba gente que también se paraba a ver como oscurecía (merecía más la pena cuando se ponía el sol).

Cuando empecé a recoger la cámara, dos chicas que quedaban se levantaron y se dieron prisa para irse, no sea que fuesen las últimas en bajar.

Al estar ya bajando las escaleras con mucha oscuridad y con solo unas farolas iluminando a través de los torii, me giré al escuchar un ruido y me pegué un susto al ver a tres sombras aparecer en la oscuridad. Eran tres chicos que bajaban corriendo.

Fuimos bajando poco a poco y yo iba haciendo algunas fotos a los torii con la luz de las farolas filtrándose y  cogimos diferentes caminos hasta llegar abajo del todo. El silencio que había a nuestro alrededor era total y me ponía los pelos de punta y a veces se oían ruidos entre las ramas que había alrededor.

Kyoto

Cuando llegamos a Kyoto ya eran casi las 9, así que nos fuimos a cenar al CoCo Ichiban de al lado del hotel. La chica nos preguntó algo que no entendimos bien, así que le dijimos que no. Cuando ya sabíamos lo que queríamos, apretamos el botón que había sobre la mesa y la chica vino corriendo para tomarnos nota. Este año, respecto al 2007, habían dos novedades, que al estar en japonés no entendiamos pero teniamos que elegir de dos columnas, una opción de cada una. Como eramos dos personas, llegue a la conclusión más fácil, elegir el número dos en las dos. En la primera ponía dos en un circulo rojo, y en la segunda el dos estaba dos redondas más a la izquierda.

Cuando nos trajeron el plato comprendimos muchas cosas. Lo que nos había preguntado la chica al entrar era si queríamos el menú en inglés, nosotros le dijimos que no y lo elegimos directamente del japonés (si sabes katakana no es ningún problema). Lo otro que comprendimos era el significado de aquellas columnas y los circulos rojos. El circulo rojo de arriba indicaba la cantidad de carne que llevaban los platos normalmente, el de abajo el picante. Así que el primero lo acertamos y pedimos el doble de carne (lo normal), pero el de abajo fallamos y pedimos dos veces mas de picante… así que ya os podeís imaginar, a pesar de que en el local no hacía mucho calor, al rato estabamos sudando a mares. “Joe, Que caló!” Pero estaba delicioso.

Imagen de previsualización de YouTube

Este es el video de ese día. Hay un par de momentos coñazos que pase de cortar (lo que grabo, lo pongo). Uno es el tema del Torokko que igual se os hace demasiado largo, y el otro es la parte del museo de locomotoras.

Al final del vídeo se puede ver el anochecer en el Fushimi Inari, el cual convertí 1 hora de vídeo en 15 segundos.